lunes, 30 de abril de 2012

Noctambulancias.




I
Albricias de tu cuerpo junto al mio,
delicias compartidas,
miradas celebrando encuentros silenciosos,
bocas ansiosas de encuentros furtivos,
brazos esperando tu cuerpo,
manos, dedos recorriendo las geografías paradisiacas de tu ser,
tremores gozosos de ti

II
En el kaleidoscopio de tu cuerpo mil colores salen de tu boca transformados en besos,
mil formas de tu cuerpo me envuelven de deseo,
mil susurros de tus labios de mil maneras deleitan mis oídos,
mil maneras de amar y de ser libre, de alcanzar mil paraísos.

III
Silencios no deseados,
silencios como filos calando nuestras almas,
silencios provocados por ansias de tu boca, de tu cuerpo fragante,
silencios saturados de sueños lúbricos,
silencios agazapados a la espera del cantar de tus besos develando glorias mías

IV
Ansias de renacer en la frescura de tus labios,
de las turgencias que pueblan tu cuerpo,
de las oquedades de tu vientre,
del horizonte que domina tu mirada,
del sonido que emite tu garganta,
de la cuna de tus brazos,
de la carne de tu carne, de ti toda luz.

V
Beber de la fuente de tus labios,
mirar el horizonte en tus ojos,
caminar en la huella de tus pasos,
olfatear el aroma de tu piel,
vibrar en el latido de tu pecho,
rozar el dulce goce de tu piel desnuda,
aspirar tu aliento como el fresco hálito de vida.

VI
Levitando en el aroma de tu cuerpo,
caminando la huella de tus pasos,
explorando el territorio ignoto de tu cuerpo,
navegando en las humedades del deseo,
recorro cada uno de los límites que alientan tus deseos,
encuentros furtivos entre almas gemelas.

VII
Mariposas aleteando, despertando deseos,
labios humedecidos por brisas perladas,
pasiones contenidas por distancias imaginarias,
cuerpos que se extrañan en las sombras,
voces clamando por besos dormidos en tus labios,
murmullos, deseos, ansias de tu cuerpo,
esperas nocturnales alimentando sueños matutinos de tu esencia.

VIII
Lecturas matinales de texturas corporales,
pasiones y deseos trashumantes,
tibiezas de tus labios en mi cuerpo,
recuerdos de mis dedos en tu piel,
mis susurros en tus lóbulos despertando tus impulsos,
humedades que brotan explosivas, fuente de amor eterno.

IX
Éxtasis manando de tus labios,
inyectado por tus besos,
alimentado por el aroma de tu piel,
sacudido en los latidos de tu pecho,
transmitido en vibraciones de tu cuerpo,
en el toque de tus dedos, en las redondeces mágicas de tu geografía luminosa, paraíso.

X
Soliloquios del alma a la espera de tu aroma,
armonías de tu cuerpo que solazan mi lecho,
miradas que emplazan a placeres totales,
besos que furtivos animan el deseo,
tremores de tu cuerpo entrando al paraíso,
corazones ardiendo en hogueras nocturnas

XI
Cantares apócrifos que me hablan de tu cuerpo,
que llenan de tu aroma mis noches y mis días,
que remiten mi memoria a escenarios inscritos en tu piel,
llenos de tu mirada, plenos de tu luz,
ayeres comprimidos por deseos postergados,
que algún día podremos concretar cuando juntos caminemos
por las huellas de nuestras propias almas.

XII
Celebración de tu cuerpo, alegoría de tus labios,
gloria de tus pechos en la tibieza del tálamo,
ansias de tu cuerpo vibrando excelso,
cohorte de la luna, alumbrada de estrellas iluminas mis noches, colmas mis días,
miradas que abren puertas al edén.

XIII
Lejanías de tus ojos, de tu boca, de tu pecho junto al mío,
de tu mirada de azoro, de tu sorpresa al mirarme,
de tus labios murmurando te quieros,
de tus latidos sublimes, de tu voz sonora,
de tu risa, de tu mirada de ensueño,
buscando alcanzar tu vuelo.

XIV
Y si dijese que extraño tu mirada,
tus besos, tu risa, tu voz,
que mis noches, que mis días no son lo que eran,
porque es grande tu ausencia,
porque han sido tu risa, tu mirada, tus besos ese diario sustento, ese aire que inspiro,
¿dime, tu volverías?

XV
Yo no se si me amaste, y no se si te amo,
solo escucho en mi lecho el latir de tu pecho, solo miro en tus ojos el brillo de la luna,
encuentro en tu sonrisa el aliento del sol,
los aromas del bosque manando de tu piel
y mil colores se elevan de tu vientre

XVI
Te he buscado en mis noches,
te respiro en mi aliento,
te miro en mi sombra,
te huelo en mi aroma,
te palpo en mis brazos,
te escucho en mi risa,
te beso en mis labios,
te llamo en mi ensueño,
te sigo en mis pasos,
te ansío en mis deseos,
y tu ya no estás.

XVII
Sinuosidades y turgencias en tu geografía,
glorias y paraísos de tus labios, de tu boca,
celebraciones gozosas de tu vientre,
arcoíris húmedos te envuelven,
cantos cósmicos de tu garganta sonando en mis oídos,
tus dedos y los míos solazándose en el espacio

XVIII
Tibias noches, cálidas mañanas de tí,
ensueños que me vuelven al paraíso de tu cuerpo,
pájaros que cantan glorias matutinas,
que celebran la imagen corpórea de tu alma,
mariposas aleteando en tu entorno,
flores aromáticas cubriendo tu desnudez,
así eres tú

XIX
Lejanías que no importan,
cautividades inútiles de amores libertarios,
miradas que abren horizontes infinitos,
sueños compartidos en lechos edénicos,
noctambulancias que llevan a vuelos conjuntos,
distancias intrascendentes, huellas permanentes en el alma.

XX
Te busco en mi aliento, en mis huellas,
te aspiro en el aire que respiro,
te palpo en las palmas de mis manos,
me encuentro en tu mirada,
eternidades que palpitan, que elevan,
figuraciones de tu cuerpo trémulo,
de tu pecho vibrante en mis manos,
eres tu el edén.

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