1. Limpieza de la luminosidad interna (es decir, la refinación de la conciencia).
2. El uso de los «sitios de poder», lugares energéticamente significativos para las personas y, en particular, para aprender unas u otras meditaciones.
3. «El ensueño». ¿Qué es esto? ¿En qué consiste? «El ensueño», en este caso, significa lo mismo que la meditación. Esta palabra fue usada por los indígenas centroamericanos porque ellos no son tan familiarizados con los términos comúnmente aceptados en otros países y tuvieron que encontrar sus propias palabras para designar algunas técnicas, fenómenos y objetos claves de la práctica espiritual. Así nació el término «ensoñar», debido a que las imágenes meditativas a veces tienen mucha similitud con las imágenes que uno ve en los sueños.
Los entrenamientos especiales en «el ensueño» permitieron a los discípulos, después de separarse de sus cuerpos, correr sobre las paredes, subir por los rayos de energía («las líneas del mundo») y así sucesivamente.
4. El siguiente método consistía en aprender a actuar de una forma correcta en las situaciones mágicas extremas, creadas premeditadamente por el preceptor. Para este propósito fueron usados defectos de los discípulos. Por ejemplo, cuando uno de ellos todavía tenía la inclinación a atacar egoístamente a otras personas, le sugerían que participara en una lucha de magia (donde, según la intención del preceptor, perdería de antemano), lo que resultaba beneficioso para todos los participantes.
5. El desplazamiento del «punto de encaje» que tenía lugar por el impacto energético del preceptor (esto fue llamado «la palmada del nagual»*.
6. La práctica de nivelar (alinear) las «emanaciones» energéticas dentro del «capullo» con las «emanaciones» exteriores de las dimensiones espaciales más altas.
7. El trabajo con el hara* para desarrollar el poder.
8. El uso de los «aliados» (es decir, de los espíritus). Esta práctica tenía dos variantes. La primera consistía en «domar» a los espíritus que debían, según el plan, convertirse en los ayudantes y protectores del brujo. Se advierte que es una práctica errónea y peligrosa, que de ningún modo debe ser imitada.
La otra variante del trabajo con los «aliados» consistía en cazarlos.
Así que, en algún momento los discípulos fueron advertidos de que se encontraran seguramente con un «aliado» en forma humana masculina, que los desafiara. Uno podía perder en ese duelo abriéndole la puerta al miedo, pero también podía ganar. En el último caso obtendría el poder de ese espíritu.
Entonces, los discípulos se preparaban para esa lucha, que podía ocurrir en cualquier momento, y desarrollaban de esta manera la vigilancia y otras cualidades necesarias para los guerreros.
A base de este juego educativo, ellos también realizaban el trabajo dirigido al desarrollo de «la burbuja baja de percepción».
Resumiendo todo lo antedicho, analicemos brevemente las secciones principales de las Enseñanzas de Don Juan, Enseñanzas que tienen muchos elementos, teóricos y prácticos, valiosísimos.
Don Juan distinguió las tres secciones:
a) el arte del acecho
b) el arte del intento y
c) el arte de la conciencia.
En la examinada tradición espiritual indígena, el arte del acecho inicialmente significaba la facultad de pasar, colarte entre las personas que no te entienden* y alcanzar tu Meta.
Pero después, gracias a la contribución especial de Don Juan, este concepto fue ampliado considerablemente y comenzó a incluir también el acecho de los propios defectos (cualidades negativas). Nosotros hemos hablado de esto bastante. Permítanme sólo repetir una fórmula excelente, dada por Don Juan. Dios (o, usando su lenguaje, el Poder) nos da según nuestra impecabilidad. En otras palabras, Dios permite acercarnos a Él y sumergirnos en la felicidad creciente de la Unión con Él a medida que nos perfeccionamos éticamente.
La segunda sección es el arte del intento. «Intento», en este contexto, es lo mismo que la aspiración a la Meta Suprema. Y un verdadero guerrero, en el sentido de la palabra de Don Juan, es aquel que posee un «intento» correctamente desarrollado.
La tercera sección es el arte de la conciencia.
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