jueves, 20 de septiembre de 2007

Breve análisis de la evolución de las relaciones intercomunitarias en Tepeuxila.

A lo largo de la segunda mitad del siglo veinte la migración convirtió a la comunidad de San Juan Tepeuxila en una comunidad fantasma, hecho mayormente visible los últimos veinte años, esta situación ha mantenido hasta fechas muy recientes, mediados del 2005, una serie de complicaciones en las relaciones entre los miembros de la comunidad, agrupando por un lado a quienes habitan en la "comunidad originaria" y aquellos quienes por diferentes razones migramos, "comunidad moral", cabe señalar que no hemos adoptado esta condición en todos los casos, sino muy recientemente.

Pese a que no ha existido permanentemente una relación de coparticipación entre ambas comunidades, debe señalarse que a lo largo del medio siglo tomado como referencia en múltiples ocasiones se han establecido contactos de trabajo entre diferentes formas de organización de los migrantes y la comunidad, estas han transitado de las juntas coordinadoras, comités pro, mesas directivas hasta llegar a la Asociación Civil, activa de manera ininterrumpida, aunque con altibajos los últimos diez años.

El alcance de estas formas de trabajo y el impacto que han tenido, no solo en la comunidad sino en las relaciones intra e intercomunitarias es variado, este ha sido mediado en función del tipo de relación y las condiciones en que esta se ha manifestado, es decir, es necesario para el análisis considerar que como en toda comunidad los intereses, de todo tipo, son variados y poseen el signo definitorio que crean las propias condiciones en que esta comunidad se desenvuelve. Así es necesario considerar, entre otros:

a) Los intereses económicos de estos grupos;
b) Las relaciones sociales imperantes en el medio, desde las económicas hasta las de parentesco.
c) Las diferencias generacionales,
d) Las culturales, resulta claro que un número importante de percepciones del mundo en general se modifican en los individuos a pesar de presentar un origen étnico igual.
e) Adicionalmente los nuevos intereses que surgen en el inter en que las diferenciaciones entre ambas comunidades se establecen

En base a estas condiciones y otras no contempladas pero que pueden incorporarse en este intento de análisis, habría que diferenciar las relaciones de ambas comunidades a partir de diferentes etapas históricas, también sujetas a revisión.
Las comunidades indígenas en México, al menos durante el llamado México independiente han sufrido una constante agresión que puede, a la luz de los sucesivos análisis de todo tipo, traducirse en periódicos intentos de exterminio, también por variadas razones. Aunado a ello las propias dinámicas de la vida comunitaria, combinadas por situaciones propias del entorno natural, fenómenos meteorológicos y otros han generado descensos de la población mismos que pese s su gravedad no han exterminado totalmente a las poblaciones indígenas.

En el caso de Tepeuxila estos fenómenos tenido impactos diferenciados, la población de la comunidad pese a ser diezmada a lo largo de este tiempo, bien por fenómenos meteorológicos bien epidémicos, había mantenido la capacidad de recuperación más o menos gradual, pero constante, sin embargo el mayor impacto demográfico fue asestado por las políticas de Estado, específicamente las derivadas del modelo de industrialización de la década de los cuarenta, destinada a modernizar las estructuras productivas del país, mismas que dejaron de ser agrarias para convertirse en "industriales", el signo de este modelo fue el abandono de las estructuras agrarias, de las cuales formaba parte tepeuxila, una sociedad predominantemente agraria, privilegiando las aún en esta época incipientes estructuras urbanas.

Dicho impacto marcó el inicio de las cada vez más crecientes migraciones, así dio inicio el despoblamiento ahora por razones menos fáciles de contrarrestar de nuestra comunidad, con ello se marcó también el principio de una transformación en el pensamiento de los tepeuxileños, mismo que conforme avanzó el tiempo nos hizo diferenciarnos cada vez más. "los de afuera y los de adentro".

El éxito de los primeros migrantes tepeuxileños, buenos empleos, posibilidad de estudiar, en un ambiente urbano en ciernes, les permitió transmitir dichas experiencias a quienes aún se encontraba inmersos en la dinámica de la comunidad, ello impacto aunque en grado reducido y aceleró la migración de otros más, conforme el número de migrantes creció se incrementaron también las razones para reencontrarse en ese exilio forzado, ello sentaría las bases de los primeros intentos por participar, ahora a la distancia, de las cuestiones comunitarias, en esta etapa y dadas las condiciones de postración económica en que se encontraba la comunidad la participación era básicamente de tipo económico, con el tiempo adquiriría otros sentido.

Las condiciones económicas de la comunidad no mejoraron en estas primeras décadas de la migración y sí por el contrario se acrecentó aún más la miseria en que se debatía un creciente número de tepeuxileños, aunado a ellos un espíritu de emprender nuevas experiencias se hizo presente en otros más, explorar otras posibilidades de desarrollo llevó a no pocos a intentar otras rutas además de la ciudad de México, ello modificó las visiones que se tenían del entorno comunitario y alentó a no pocos a tratar de participar de la comunidad. Ello condujo a la constitución de las primeras juntas de participación, más o menos moderadas y con un marcado tinte economicista, el relativo éxito material así lo permitía, básicamente se trataba de establecer comunicación con la autoridad comunitaria y contribuir, las más de las veces monetariamente a la solución de los conflictos.

Durante estas etapas el vínculo responde más bien a una suerte de nostalgia de lo comunitario mismo que se aprecia desde la distancia. Es necesario señalar que en estas etapas no hay visos de alguna discusión sobre la importancia de lo comunitario (cultura, pertenencia, etc.) que permitiera iniciar una verdadera reflexión sobre la importancia de la vinculación entre la comunidad y los migrantes.

El último tercio del siglo XX marcó una transformación en las relaciones inter e intracomunitarias, las contradicciones propias de los intereses intracomunitarios pernearon las relaciones con los migrantes, el conflicto por límites entre la comunidad de Tepeuxila y Tutepetongo se vio afectado por eventos que derivaron en agresiones mutuas, ello generó algunas defunciones en ambos lados, lo significativo para lo que nos ocupa se vio en el relevo de liderazgos al interior de la comunidad, tanto entre los líderes históricos como en el avance de las nuevas generaciones, marginando a la generación intermedia por aquellos años.

Esta nueva situación generó un cambio en las percepciones tanto al interior como en el exterior de la comunidad, es decir migrantes y comunitarios, por un lado se acrecentó la necesidad de los migrantes por participar al interior de la comunidad y al mismo tiempo se percibió dentro de la misma que ello era necesario, esto favoreció el establecimiento de contactos al interior de la comunidad, al menos en algún sector de los migrantes, lo cual permitió realizar actividades de apoyo tanto material como a nivel de asesoría y gestoría en diferentes niveles.

Si bien, las inercias propias de estas percepciones, favorecieron por algún tiempo el establecimiento de relaciones de colaboración entre migrantes y comunidad, la década de los ochenta marcó una nueva transformación en las relaciones entre la comunidad, una nueva generación de tepeuxileños apareció en el escenario de la comunidad, con ideas "modernas" que en buena medida coincidieron con las transformaciones que sufrieron los migrantes, más cercanos a la educación formal, los primeros profesionistas con ideas de participación comunitaria hicieron su aparición, con ello también cambiaron algunas de las formas de participación, la asesoría directa, tanto administrativa como política se dieron en gran medida.

Al interior de la comunidad se manifestaron una serie de cambios en la mentalidad de las nuevas generaciones de tepeuxileños, muchos de ellos con un incipiente contacto con el exterior, mismo que les permitió al retornar a la comunidad implementar ideas "novedosas" en el manejo de la administración y como resultado de ello afloraron algunas contradicciones con el sector de los migrantes que inició la nueva etapa de participación con la comunidad, aunado a ello los reacomodos de intereses y grupos al interior se manifestaron cada vez más abiertamente, generando fricciones con los sectores de migrantes interesados en incidir al interior de la comunidad.

Estas nuevas condiciones en la relación, sin embargo rindieron frutos, las obras públicas más importantes se realizaron en este periodo, la electrificación, la carretera, así como obras de infraestructura importantes tuvieron lugar, es importante destacar que el relevo en el grupo dominante trajo también un reacomodo en las relaciones y los grupos de migrantes, el cual es necesario señalar no ha sido tampoco, a lo largo del tiempo homogéneo, ello llevó a replantear algunas concepciones entre los migrantes.

La década de los noventa inició con un replanteamiento de muchas de las situaciones, las contradicciones derivadas de los cambios de grupo y las percepciones derivadas de ello colocaron en un impase a los migrantes los cuales por un breve periodo optaron por no participar, al menos activamente de las problemáticas de la comunidad, sin embargo algunas variantes en las condiciones favorecieron el reinicio de la participación de los migrantes, ahora con un replanteamiento de algunas de las formas de participación. A finales del año de 1996 se inició un debate interno, entre los viejos activistas, muchos de ellos con una trayectoria de más de 25 años de trabajo con la comunidad, y las nuevas generaciones de migrantes, algunos con experiencia política obtenida del movimiento social urbano, en este se revisaron las condiciones históricas en las que se había dado la participación con la comunidad así como los cambios generacionales que había sufrido el grupo gobernante en la misma y el giro en los intereses del bloque de poder al interior de la comunidad.

Este desdén del poder municipal generó un descontento y la apatía de varios de los migrantes, quienes optaron por automarginarse de las actividades de las Mesas Directivas, hasta que estas dejaron de funcionar, alrededor de 1995, coincidentemente a finales del 96 un conflicto derivado de los desacuerdos entre autoridades municipales y Comisariado de Bienes comunales, en torno a la venta de los bosques de la comunidad abrió el espacio para la participación de los migrantes, al ser convocados por el entonces presidente municipal, Noel Ojeda Mariscal, para intervenir en el caso.

Alentados por esta situación los emigrados iniciaron una serie de reuniones abiertas en las que rápidamente los representantes de las nuevas generaciones de migrantes, muchos de ellos universitarios, introdujeron al debate las nuevas condiciones que el movimiento indígena, reactivado por el neozapatismo chiapaneco iniciado en 1994, ponía en el escenario nacional y alentaron la idea de encontrar los vínculos entre Tepeuxila, un municipio y comunidad indígena y las referencias con el fenómeno nacional del momento

La actividad durante esta nueva fase fue variopinta, se oriento al menos por dos ejes, tratar de incidir en los procesos comunitarios y colocar a los cuicatecos, esto es una noción más de etnia ya no solo de comunidad, en el escenario del momento, la discusión de los derechos y la cultura de los pueblos indios, ello permitió, no sin dificultades, la activa participación en el diseño del Estatuto comunitario, mismo que no fue posible implementar dadas las contradicciones existentes entre la comunidad y de esta con los migrantes, mientras tanto se logró establecer una presencia en otros espacios de carácter nacional, para finales de la década de los noventa se inició la discusión sobre la necesidad de ampliar la incidencia del trabajo realizado a nivel más amplio, la región cuicateca, para ello se concretó la idea de realizar un Congreso Regional, el primero en la región cuicateca, mismo que resultó, aún sin haberse valorado claramente, un impacto importante al nivel de la experiencia entre los cuicatecos de este tipo de trabajo.

Pese a lo anterior la incapacidad de la A. C. para valorar efectivamente el alcance del trabajo realizado motivo la paulatina paralización de todo tipo de trabajo, llegando a la parálisis total a principios del año 2005, las condiciones en Tepeuxila, sin embargo, se modificaron drásticamente, en un análisis de la evolución de la migración y el impacto de la misma en la comunidad se concluía, por esos años, que las perspectivas de sobrevivencia de la comunidad eran, por decir lo menos dramáticas en el corto plazo, se calculaban 20 años, la predicción falló, en este momento debemos reconocer que los cálculos nos fallaron y la crisis demográfica de Tepeuxila llegó mucho antes.

En estas circunstancias, la situación en la relación intercomunitaria se ha modificado drásticamente, ello ha modificado sustancialmente las condiciones en las que los migrantes nos hemos relacionado con la comunidad, nos replantea las condiciones para las relaciones del futuro mediato.

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