A
Ecos de ausencias
silentes,
sueños brillando a la luz
de la luna,
deseos que agolpan, que
agitan,
cuerpos que brotan del
encanto,
miradas que elevan,
alas liberadas, vuelos
conjuntos,
cantos celestiales de
placeres,
maná de tu cuerpo en mis
labios,
glorias.
B
Trinos de aves
imaginarias,
cantos coloridos,
suaves, llenos de color,
vuelos siderales al
encuentro de tu alma,
ansias de ti, de tu voz,
caminantes de huellas
intemporales,
eternos caminantes,
ciclos de almas etéreas,
vuelos taciturnos al alba
de la vida.
C
Y si en las alas del deseo
volar pudiera,
de las infinitas horas del
hastío huiría,
sobre la huellas
maltrechas del amor iría,
en los anhelos suspirantes
moraría,
y si a pesar de todo a la
memoria volviera,
el ayuno de ti, de tu
sonrisa,
un recuerdo haría.
D
Te busco en el amanecer,
en la alborada de mis
días,
en el trino del pájaro
primero,
en la tibieza de mi lecho,
en el aroma de tu piel,
en la húmeda fuente del
deseo,
en los besos que no me has
dado,
en la sonrisa del sol,
en los colores del alba,
en mí.
E
Semánticas florecen en tu
cuerpo,
cantos ancestrales,
lejanos en el tiempo,
orígenes sonoros, alientos
del alma,
flores coloridas, arcoíris
de luces,
huellas en el tiempo
vuelta al origen,
ilusiones sin pasado,
libélula de tornasoles.
vuelo cósmico,
corazones en éxtasis de
sol.
F
Del paraíso de tu boca
abrevo el suave elixir del amor,
de la glorias de tu cuerpo
luz,
de tus pechos palpitantes
el cálido latido,
de tu vientre, fuente
eterna del maná,
tus muslos columnas del
saber,
tu sonrisa colorea el
suave arcoíris que de tu voz.
G
En las quietudes
nocturnas,
navego las sinuosidades de
tu cuerpo,
abrevo ansioso las mieles
de tu fuente,
me miro todo en el brillo
de tus ojos,
recibo el dulce almíbar de
tus labios,
y en el remanso de tu en
tu pecho altivo,
vivo el éxtasis de tu ser.
H
En la espera febril de tu
mirada,
del canto de tu voz,
navego insomne las noches
saturadas,
espero el instante en que
gloriosa aparezcas,
anhelo el instante en que
tu silueta brote de la luz,
inunde mi alma y solo
entonces, comenzará de nuevo la mañana.
I
No es que de amor muera,
ni de penas, ni de
olvidos,
pero es cierto que sin
amor,
con olvidos y con penas,
se alimenta el vacío de tu
ausencia,
crece implacable la ruina
de los sueños,
y sin penas, sin olvidos,
sin ausencias,
muere sola un alma
enamorada.
J
Del silencio que anuncia
tu presencia,
de tu mirada profunda,
luminosa,
de tu sonrisa brillante
como un sol,
de tus labios cual oasis,
fuente de amores,
del arcoíris que ilumina
tu presencia,
del aire fresco que
respiras,
abrevo a diario la esencia
de tí.
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