I
Ensimismado en las olas del hastío,
Si naves, sin viento,
Sin olas, sin agua,
Sin tu presencia,
Con el vacío a cuestas,
Con el mundo cayéndose a trozos,
Así son las horas de tu ausencia,
Soñando acaso que algún día volverás,
Sueños solo sueños.
II
Y es que te extraño,
te miro, te espío,
te huelo, te sigo,
te siento, te aspiro,
te siento distante, ausente,
lejana, ajena,
y te extraño, te espero,
te siento, te miro, te aspiro,
te extraño,
y en un alma en vilo me he vuelto,
sombrío ausente de mí.
III
No hay verdades proféticas,
no hay mentiras piadosas,
no hay ausencias eternas ni dolores mortales,
tampoco olvidos mágicos,
ni sueños transterrados,
hay tan solo despedidas,
lamentos por los idos,
ensueños detenidos,
alientos contenidos,
esperas ansiosas.
IV
La musa que yo tenía me ha olvidado,
me quedan; su mirada azul profundo,
sus labios prestos a besar,
sus tibios pechos,
su sonrisa plena,
su suave piel clara,
su frescura matinal,
su tibieza nocturna,
es decir en su ausencia rotunda,
me queda toda ella.
V
Melancolías siderales,
recuerdos, ansias, deseos de ti,
flotando en mis adentros,
esperas interminables,
insomnios de tu cuerpo,
angustias de tu olvido,
de tus besos, tus caricias,
alegrías aguardando la llegada del sol,
hoy llueve y no vendrá,
quizá mañana.
VI
Silencio, solo silencio envolviéndolo todo,
andares trashumantes tras tu sombra,
miradas que buscan tus ojos,
y en azul de tu mirada me busco,
en tu sonrisa me celebro,
me hallo en la dulzura de tus labios,
en la calidez de tu vientre,
renazco en tu luz.
VII
Y es que sin ti, sin tu luz, sin tu sonrisa,
apenas se dibuja la gloria de los días,
apenas si aparecen los rayos del sol,
apenas si se respira el fresco aroma de los bosques,
apenas si los trinos de las aves se perciben,
apenas, apenas si se vive,
apenas se respira, apenas,
apenas se transforma la vida en realidad.
VIII
Y en el lejano horizonte de tus ojos tristes,
aún se huele el aroma de tu pelo,
en el ensueño que encierra tu mirada,
sigue el reflejo de la luz que ampara los deseos ,
se percibe la trémula presencia de tus ansias,
y de tus dedos surge el tejido de la vida,
añorando la brisa de tu risa,
del tremor que nace de tu pecho,
aun espero la vida de tus labios.
IX
De la luz de tu mirada,
del almíbar de tus labios,
del aroma fresco de tu cuerpo,
del glorioso sonido de tu risa,
del embrujo de tus brazos,
del ansia perenne de ti,
aunque tu ausencia resuene en lo alto,
algún día, solo algún día volverás a caminar,
a sonreír, a volar junto a mí,
entonces sonreiré al sol y marcharé contigo.
X
En el brillo azul de su mirada,
en su aliento, en su piel,
en la fuente de su luz,
así la he encontrado, ha sido parte de mí,
ahora no podrá, aunque quisiera,
partir, irse lejos, sin mí,
porque soy ella y ella es en mí, siempre conmigo,
siempre para mí, siempre para ella.

