jueves, 17 de abril de 2014

Desesperanza de tu ausencia



DÍA CINCO

I
Siento el hastío, la desesperanza de tu ausencia,
Suspiro en busca de tu aroma,
Me envuelve el recuerdo de tus besos,
El tibio aroma de tu cuerpo,
El cálido susurro de tu voz,
Y recuerdo que aun a la distancia me acompaña la esencia de tu amor,
Florece entonces mi corazón gozoso,
Renace entonces la vida marchita,
Y confirmo que soy en tía porque eres tu en mí.

II
Oh ensueños,
Maravillas azules que me miran,
Ternuras anhelantes de mi pecho,
Susurros que desatan mis sentidos,
Que me hacen ansiar tu presencia.
Que me gritan que sin ti no hay más,
Remembranzas de ti,
Certezas de horizontes nuestros,
Solo seremos justos en el encuentro mutuo.

IV
Y que soy sin ti sino una sombra,
Y que ensueño me trae tu mirar,
Donde hallaré tu voz,
Tu dulce risa,
Que besos darán a mi alma loca el sosiego,
El gozo de los tuyos,
Quien llenará mis días de luz,
Mis noches de estrellas,
Mis mañanas con cantos de zorzales,
A quien diré lo mucho que le amo,
Quien me dirá lo mucho que me ama,
Será tan solo el gran vacío el que me responda,
Le amas y se ha ido.

DÍA SEIS 

V
Mañana tibia de tu ausencia,
Calidez árida del alma insomne,
Penares sólidos de besos postergados,
Llantos secretos del corazón doliente,
Angustias vividas de tu ausencia,
Soñar despierto con tus labios,
con el cálido aroma de tu cuerpo,
con el dulce néctar de tus labios,
con el maná de tu presencia,
¿Cuándo será mi gloria?

VI
Lluvia nocturna y la suave brisa me trae tus labios,
me recuerda que no importan las distancias,
que los sueños se comparten,
que el silencio es momentáneo.
que solo dura un suspiro si se encuentra tu esencia en el alma,
que me miras también en la tarde de niebla,
en el amanecer trémulo, nuboso,
en tus noches de insomnio,
en tus tardes de ensueño,
Y a pesar de los pesares que me deja tu ausencia,
recubro mi llanto con el llanto del cielo,
y mi corazón sonríe porque tu amas mi alma como yo la tuya.

DÍA SIETE

VII
Y de las noches de lluvia como Llantos
De las lunas rojas de noches estivales
Del lejano espacio que ahora te envuelve,
Me queda el dulce eco de tu voz,
La fresca brisa de tu cuerpo,
El delicado aroma de tus labios,
El brillante reflejo de tus ojos,
La gloria de tus besos,
La ilusión de tu cuerpo junto al mío,
La esperanza de un día ser uno solo.

VIII
Fresca  madrugada de insomnios,
Crepúsculos que auguran días soleados,
Trinos matutinos de aves gloriosas,
Cantos que recuerdan presencias eternas,
Luna de abril que brilla en el alma,
Que reflejan su mirada a la distancia,
Que anuncias advenimientos gloriosos,
Que liberal aromas excesos,
Que me traes su recuerdo vívido,
Que anuncia que su ausencia no es más que la pesadilla que me ata al olvido,
Que dejas su sonrisa iluminar mi hastío.

IX
Tránsito augusto de pesares,
Iluminado acaso por recuerdos,
Ésos  recuerdos, que lo mismo matan que alimentan,
Que a diario anuncian fugaces alegrías,
Que engrandecen las almas poseídas,
Que construyen ansias, sueños,
Que gritan angustias que carcomen,
Que dicen que es más fácil morir que el olvido,
Que solo recrean esperanzas,
Que auguran días mejores de sueños mágicos de ti.

X
Memorias insomnes, murmullo silente,
Soledad esa orfandad del alma,
Búsqueda de ensueños,
De miradas azules como cielo que cubre mis pesares,
¿Cuándo vendrán a alegrar mis noches y mis días?
¿Cuándo caminaremos juntos los senderos?
¿Qué ansias quedarán cuando vuelva?

OCTAVO DIA:

XI
El sol brilla, el cielo azul me trae tu mirada,
El aroma a tierra húmeda me anuncia tu presencia,
Los trinos festivos de las aves me alegran la esperanza,
Tu presencia, esencia astral alimenta mi alma,
Mi corazón palpita,
De nuevo canta el corazón,
He nacido, florecerá mi alma,
Floreceremos juntos,
Seremos uno.

XII
Renacer del silencio,
Florecer en el recuerdo,
Amar desde el alma,
Vibrar el corazón al unísono,
Caminar en las nubes,
Soñar con horizontes compartidos,
Construir alegorías de la existencia,
Sentir el corazón florecer de ti,
Todo en una eterna madrugada de cantos de pájaros,
Pájaros que sueñan con volar tan alto que alcancen el cielo,
Así es el sueño que conoce mi alma en la tuya.

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