La desinformación
La desinformación es una forma especial de propaganda «negra» (así llama la CIA a la utilización de información falsa) que generalmente se apoya en documentos falseados. De las prácticas de la CIA en este campo trata un artículo de The Nation del 11 de abril de 1981 bajo el título «Foreign Policy by Forgery» (Política exterior a través de falsificación). Su autor es Ralph McGehee, un analista separado de la CIA desde hace 25 años. A pesar de las censuras de la CIA se expresa en el artículo: «Donde quiera que falten los elementos y condiciones necesarios para el apoyo de una intervención norteamericana, la CIA crea la situación apropiada o la inventa y propaga en forma distorsionada con la ayuda de sus operaciones sobre los medios... Intranquila por la falta de disposición de los militares chilenos a emprender algo contra Allende, la CIA falsificó un documento en el que se descubrió) supuestamente una conjura de izquierda para el asesinato de altos militares chilenos. El descubrimiento de la 'conjura' fue dado a conocer por grandes titulares de los medios y Allende fue derrocado y asesinado. Existen paralelos entre lo que aconteció antes del derrocamiento de Allende y lo sucedido en 1965 en Indonesia. El cálculo de la cifra de muertos que ocasiono la última operación [palabra tachada; probablemente «engañosa») fluctúa entre medio millón y más de un millón de victimas...»
El agente de desinformación más importante en la operación en Chile fue Robert Moss, quien siete años más tarde afirmaba como coautor del libro The Spike, que habían sido los soviéticos quienes habían descubierto esa técnica singular con el nombre de desinformación. Moss escribió además acerca de un ejército secreto cubano en Uruguay. Después del golpe militar en Uruguay, afirmó que había un ejército secreto en Chile compuesto por 14 000 izquierdistas uruguayos, bolivianos y cubanos. Después del golpe en Chile, Moss descubrió un ejército secreto de 5 000 chilenos en Portugal. El 8 de octubre de 1979 Moss escribió en el Daily Telegraph de Londres que existía un ejército secreto de 5 000 cubanos en Jamaica. Ese artículo fue publicado por el Daily Gleaner de Jamaica bajo el título «Castro quiere hacer de Jamaica una Cuba de habla inglesa». Según datos del gobierno jamaicano, había allí únicamente 420 cubanos, de los cuales la mayoría eran maestros, médicos y técnicos agrícolas. En el Daily Telegraph del 10 de agosto de 1981, Moss descubrió a otros 5 000 cubanos «estacionados» en Nicaragua. [1]
Las operaciones sicológicas pueden ser dividas en dos tipos fundamentales, según sus objetivos: operaciones de estabilización y de desestabilización. En el caso de un gobierno aceptado como amigo, la propaganda de la CIA ayuda a crear una imagen positiva del régimen y a contribuir en general a su estabilidad.
Desestabilización es una palabra que comenzó a circular ampliamente cuando el antiguo director de la CIA William Colby la utilizó para describir lo que la CIA había hecho en Chile. Desestabilización significa que se ha encontrado primeramente la masilla que mantiene a una sociedad y se utiliza después ese conocimiento para desmoronar a esa sociedad. De acuerdo al Manual of Psychological Operations, se pueden aplicar los siguientes métodos: «la estimulación de diferencias entre el campo político y militar; minar la confianza en los dirigentes; atizar las divergencias 'entre elementos religiosos, étnicos, políticos, económicos u otros contra el gobierno o entre sí; el fortalecimiento de dirigentes amigos y el debilitamiento de los adversos.»
Canales de desinformación
El propio empleo de propaganda diversionista, propaganda «negra» y de desinformación es una prueba palpable de que una operación sicológica es conducida por un servicio secreto enemigo. Uno de los métodos para conocer si se trata de una operación de la CIA es siguiendo los canales ocultos, a través de los cuales se dirige la operación al país en cuestión. A este proceso lo designo como circulación de no-noticias o como «ropa blanca», frente a la propaganda «negra». Philip Agee lo describe así: «Por ejemplo, la estación de la CIA en Caracas puede mandar un telegrama sobre una conjura comunista secreta en Venezuela a la estación en Bogotá, la que echa a andar el asunto a través de algún agente local de propaganda, quien se apoyaría en un miembro no mencionado del gobierno venezolano. La información entonces puede ser captada por la prensa colombiana y retransmitida a las estaciones de la CIA en Quito, Lima, La Paz, Santiago...»
Si esto se emplea correctamente, entonces es muy difícil remontar hasta la CIA tal actividad. Primeramente, se blanquea la propaganda «negra» por una agencia de noticias respetable para así encubrir la procedencia. Una clave para el descubrimiento de esta técnica la ofrece el hecho de que una historia sensacional se remite a una fuente bien lejana. En el ejemplo señalado, ¿cómo pudiera justamente un periódico colombiano ser el primero en saber de una conjura secreta en Venezuela?
Queremos analizar un titular falso de La Prensa para ilustrar el blanqueado de la propaganda «negra». El 16 de agosto de 1981 aparecieron en La Prensa los titulares de que el ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua Miguel D'Escoto había ofendido, sin razón alguna, a la iglesia católica. D'Escoto negó categóricamente haber realizado semejante manifestación. La Prensa citaba como referencia a El Diario de las Américas de Miami. Este es un periódico de cubanos en el exilio que radica en el mismo lugar que la IAPA y que tiene un buen número de agentes en su redacción. Su redactor jefe es Horacio Aguirre, al mismo tiempo el nuevo presidente del comité ejecutivo de la IAPA. El Diario de las Américas daba como fuente para la presunta entrevista de D'Escoto a El Periódico un oscuro órgano mexicano que ya hacía rato que no existía cuando salió la entrevista. Se daba como fuente una entrevista recogida en una grabación que había sido realizada por uno de sus periodistas en Nueva Delhi. 1, Cómo puede agenciárselas un desconocido periódico mexicano para enviar un reportero a Nueva Delhi. ¿Qué sentido tiene reproducir una vieja entrevista de seis meses bajo titulares a ocho columnas? Cuando D'Escoto pidió pruebas de la existencia de esa entrevista, el reportero señaló que las cintas estaban distorsionadas porque las baterías se habían descargado.

«la cruz nos abandona», «la paz nos abandona». El titular «Se va el Cuerpo de Paz» era un falseamiento, puesto que por esa época ya no había en Nicaragua ningún Cuerpo de Paz que tuviese que salir. La prensa de izquierda calificó al falseamiento como una provocación y no reconocía la manipulación emocional a través de cruz y paz. En mi tesis hay todo un capitulo que se ocupa de titulares falsos en El Mercurio. Sólo más tarde pude ver claramente que todas las ilustraciones empleadas habían sido colocadas hábilmente junto a fotos de miembros del gobierno.

Durante tres años, raramente, aparecía la foto del presidente Allende en El Mercurio, pero cuando aparecía, entonces siempre cerca de titulares donde estaban presente las palabras soviético, comunista, marxista, terror o muerte.
Muchos otros ejemplos podríamos señalar aquí, lo que no hacemos por motivo de espacio. En El Mercurio del 28 de agosto de 1970 apareció una foto del ministro de Economía Pedro Vuscovic junto a una inmensa foto que mostraba un lazo sobre la cabeza de un bebé junto al titular: «El quería estrangular al bebé». En El Mercurio del 12 de junio de 1972 apareció otra foto de Vuscovic junto al titular «Madre violentada y asesinada».

«Baleados un policía y otras dos personas». Lo mismo fue repetido en la edición del 6 de enero de 1978, que publicaba la foto de un policía muerto bajo el título «Policía baleado» y junto a un artículo sobre Manley con el titular «Un Cadillac para el primer ministro».
Mediante la intercalación de fotos y titulares nada relacionados con las mismas, se trata de relacionar a miembros de gobierno de los países socialistas y la ideología que representan, con muerte, calamidad y violencia. El Mercurio, el Daily Gleaner y La Prensa, en su nueva hechura, se asemejan mucho más entre sí que sus predecesores conservadores. Cada vez que se muestran os ejemplos salta a la vista el mecanismo de la reacción inmediata. Pero ¿cómo se sabe cuál es la repercusión de todo esto? De hecho existe desde hace tiempo la teoría entre los teóricos de la comunicación que la propaganda de cualquier tipo solamente tiene efectos comprobables en situaciones de elecciones o ante decisiones políticas similares. Esta afirmación sin pruebas fue manifestada por un congresista sureño desconocedor de estos asuntos rebatiendo al doctor Frederick Frei del Institute of Technology de Massachussetts. El miembro de la Cámara de Representantes se manifestó en contra del financiamiento de propaganda, argumentando que tal actividad no ejerce ningún efecto positivo sobre la seguridad nacional. El doctor Frei ripostó que los últimos estudios efectuados en Chile y Turquía muestran todo lo contrario. Tomando en cuenta las partes no censuradas de esta posición, se pone de manifiesto que el doctor Frei se fundamentaba en las elecciones celebradas en Chile en 1964, cuando quedó demostrado que la CIA empleó 20 millones de dólares para detener a Allende. Lo expresado por el doctor Frei puede servir como ejemplo de que la CIA confía en los efectos de sus propios métodos de propaganda anti-Allende. En el libro Interviene la CIA en investigaciones sociológicas en Venezuela de Rodolfo Quintero, publicado en 1968 en Venezuela, se presenta a Frei como agente de la CIA.
[1] Véase al respecto: «La CIA y los medios (I): ¿Quién es Robert Moss?», en: Günther Neuberger/Michael Opperskalski La CIA en Europa occidental. Bornheim-Merte, 1982, p. 60.
El 31 de marzo de 1980 publicó el Daily Gleaner una foto de Michael Manley junto a dos titulares no relacionados entre sí: «Futuro oscuro» y «Los rojos tomaron el poder». El 6 de enero de 1976, durante la campaña electoral, apareció en el Daily Gleaner una foto de Manley junto a un titular igualmente sin relación:
«Baleados un policía y otras dos personas». Lo mismo fue repetido en la edición del 6 de enero de 1978, que publicaba la foto de un policía muerto bajo el título «Policía baleado» y junto a un artículo sobre Manley con el titular «Un Cadillac para el primer ministro».
Mediante la intercalación de fotos y titulares nada relacionados con las mismas, se trata de relacionar a miembros de gobierno de los países socialistas y la ideología que representan, con muerte, calamidad y violencia. El Mercurio, el Daily Gleaner y La Prensa, en su nueva hechura, se asemejan mucho más entre sí que sus predecesores conservadores. Cada vez que se muestran os ejemplos salta a la vista el mecanismo de la reacción inmediata. Pero ¿cómo se sabe cuál es la repercusión de todo esto? De hecho existe desde hace tiempo la teoría entre los teóricos de la comunicación que la propaganda de cualquier tipo solamente tiene efectos comprobables en situaciones de elecciones o ante decisiones políticas similares. Esta afirmación sin pruebas fue manifestada por un congresista sureño desconocedor de estos asuntos rebatiendo al doctor Frederick Frei del Institute of Technology de Massachussetts. El miembro de la Cámara de Representantes se manifestó en contra del financiamiento de propaganda, argumentando que tal actividad no ejerce ningún efecto positivo sobre la seguridad nacional. El doctor Frei ripostó que los últimos estudios efectuados en Chile y Turquía muestran todo lo contrario. Tomando en cuenta las partes no censuradas de esta posición, se pone de manifiesto que el doctor Frei se fundamentaba en las elecciones celebradas en Chile en 1964, cuando quedó demostrado que la CIA empleó 20 millones de dólares para detener a Allende. Lo expresado por el doctor Frei puede servir como ejemplo de que la CIA confía en los efectos de sus propios métodos de propaganda anti-Allende. En el libro Interviene la CIA en investigaciones sociológicas en Venezuela de Rodolfo Quintero, publicado en 1968 en Venezuela, se presenta a Frei como agente de la CIA.
El «diferencial semántico»
Influencias en la conducta a través de palabras bien rebuscadas y cargadas de emoción se ha convertido en la característica típica de la propaganda de la CIA, y precisamente por la influencia de tres hombres: B. F. Skinner, Charles Osgood y Edward Lansdale.
En los tiempos del predecesor de la CIA, el OSS, la propaganda de los Estados Unidos estaba fuertemente influenciada por los freudianos. Posteriormente, el Pentágono y la CIA aceptaron mayormente los criterios de B. F. Skinner al representar concepciones aiás pragmáticas. Skinner escribió un libro titulado The Behavior of Organisms (La conducta de organismos) que se fundamenta exclusivamente en la observación de la conducta de ratones blancos y palomas.
Desde hace mucho tiempo hay sicolingüistas que creen que las propiedades gramaticales y semánticas de un idioma forman la visión universal del que habla. Mediante el estudio del habla de un determinado círculo de cultura resulta posible encontrar procesos síquicos propios a esta cultura. Si además, tal análisis revela asociaciones características de palabras y asociaciones emocionales de determinadas palabras claves, entonces pusiera utilizarse la sicolingüística para elaborar perfiles sicológicos no solo de circulos de cultura sino también de personalidades individuales.
El profesor Charles Osgood, cuyas investigaciones fueron financiadas por la CIA y empleadas en el programa MK-ULTRA, ha desarrollado una técnica bautizada como «diferencial semántico» y que sirve para todo esto. Edward Lansdale, tristemente célebre veterano del OSS y de la CIA, partía en sus operaciones de que existe en toda cultura alguna clave sicológica oculta, que descubierta una vez, abre la posibilidad de manipular el pensamiento de las personas sin grandes dificultades.
En 1958 el «diferencial semántico» se convirtió en el método oficial de la CIA mediante el cual se busca esta clave oculta. Veinte años m6s tarde la CIA liberó antiguo material secreto sobre sus experimentos MK-ULTRA en la esfera de las investigaciones de la conducción sicológica y del pensamiento. Sobre la base de este material escribió John Marks en The Search for the «Manchurian Candidate»: The CIA and Mind Control: «Miembros de la CIA consideraban sus investigaciones como 'directamente relevantes' para actividades del servicio secreto. Pensaban que se podía recurrir a los conocimientos de Osgood sobre 'valores y señales ocultas' en el sistema de comunicación del hombre para hacer efectiva la propaganda extranjera. Los trabajos de Osgood pusieron en sus manos un instrumento llamado 'diferencial semántico' para la selección de las palabras correctas en un idioma extranjero con vista a transmitir una determinada significación.
El motivo para este debate en torno al diferencial semántico consiste en que el mismo proporciona la explicación para una serie de fenómenos que son propios únicamente de la propaganda de la CIA: el empleo en la propaganda de palabras que suenen a comunismo; pruebas del acondicionamiento de la conducta modificando expresiones positivas en negativas mediante la simple asociación física; el bosquejo de una visión universal altamente polarizada en la cual el gobierno se esboza exclusivamente en términos que arrojan no solo la posición negativa esperada, sino también impotencia y pasividad.
En 1974 llegué a la conclusión de que, quien producía El Mercurio, utilizaba el diferencial semántico. Resulta interesante que el propio Charles Osgood confirmó este análisis y me ayudó a conducir la argumentación. Las numerosas notas de MK-ULTRA liberadas por la CIA en 1978 permitieron confirmar que el diferencial semántico constituye la base estratégica sobre la que se apoya la propaganda de la CIA. Para la guerra sicológica de la CIA equivale al sistema de dirección de un cohete atómico.
[1] Véase al respecto: «La CIA y los medios (I): ¿Quién es Robert Moss?», en: Günther Neuberger/Michael Opperskalski La CIA en Europa occidental. Bornheim-Merte, 1982, p. 60.
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