jueves, 2 de abril de 2015

Ay! si tan solo escribiera




a
Yo no soy como el poeta,
No hago rimas ni sonetos,
Ni metáforas de ensueño,
Solo acaso, muy acaso logro las letras rimar,
Y mucho menos si trato algunas frases hilar,
Es que a veces me responden las musas desde el altar,
Regalándome las letras que pescaron en la mar,
Sonrisas que fluyen,
Palabras al viento,
Miradas que avivan lo sueños remotos,
Ay! si tan solo escribiera, como lo hace el poeta,
Así sin poemas, rimas ni sonetos tan solo suspiro,
Suspiro y te miro,
Y en el aire aspiro tu aroma, tus sueños,
Yo no soy como el poeta, solo vivo en el ensueño.

b
En la fría espera de tu ausencia,
La congoja de la vida sin tu luz,
Sin tu calor,
Sin tu respiración,
Sin tu voz,
Oh! ausencias que matan de dolor el alma,
Ya te espero como el día al sol,
Como la luna al sol.

c
En la súbita ausencia de tu risa,
De la luz de cielo de tus ojos,
Del albo sonido de tu risa,
En la angustia del olvido
La lejana brisa que te envuelve,
Se torna tormenta que te oculta,
Que llena de sombras el espacio,
Que rompe la serenidad del sueño,
Que opaca el sol,
Que descubre la frágil línea del olvido,
Que angustia en la zozobra de la vida.

d
¿Y quién diría que en tu ausencia te respiro?
Que tu risa se cuela por mis huesos,
Que te aspiro en el aroma de mis rosas,
Que te miro en el azul de las montañas,
Que respiro el aliento de tus besos,
Que no hay sueño sin tu suave presencia,
Que no existe en mi cielo más estrella,
Ah que frágil el sueño de los simples mortales,
Ah que angustias se siguen a tu ausencia,
Ah es un sueño, siempre un sueño,
Es la vigilia eterna del alma sin tu esencia.

e
Te espero desde el tiempo en que no te conocía,
Te ansío desde que no has aparecido,
Te sueño desde alba de mi vida,
Espero tu sombra en mis noches de luna,
Camino en tus huellas cargadas de estrellas,
Atisbo en el cielo la aurora de tu risa,
Si tan solo estuvieras,
Si tan solo susurraras mis sueños,
Si tan solo, si tan solo existieras.

f
Como en los sueños que se tornan pesadillas,
Como en las presencias que son ausencias,
Respirar las lejanías,
Añoro atardeceres,
Esperando las albas de los ensueños,
Caminando a ciegas por los susurros de tu boca,
Tornando el viento que cala los ensueños en recuerdos de ti,
Atisbar entre la bruma tu imagen que se aleja,
Esperar en vano la vuelta de tu risa,
Del calor de tu mirada,
Desear del alma,
Contar la arena del olvido,
Desierto del alma que marchita solo espera que vuelvas.

g
En el ritual de la ausencia mora la vida,
Sueña la dicha de ver tu luz,
Enternece el suave murmullo de tu voz,
Se añora el aroma de tu cuerpo,
El dulce almíbar de tus labios,
El cielo que brilla en tus ojos,
La suave brisa de tu risa,
El perenne y cálido maná que brota de tu fuente.

h
Delirios como sueños,
Angustias circundantes,
Totalidades boyantes,
Realidades distantes,
Sueños disidentes,
Tercas realidades de ausencias,
Sombras que se tocan,
Ansias que se encuentran,
Vacíos que susurran,
Promesas votivas,
Ternuras que ensueñan,
Pasiones que incendian,
Almas silenciosas mirando la vida pasar.

i
Y una mañana solo no estaré,
Me habré retirado,
Habré partido,
Así como he llegado,
De la nada,
Del todo,
Como el viento,
Como el tiempo,
Sin hacer ruido,
Sin dejar huellas,
Aspirando el viento fresco,
Sin más pretensiones que ser,
Sin tomar de la vida más que lo necesario,
Solo celebrando el arte del encuentro,
Celebrando la vida que se es.

j
Pues bien,
Puede que no me vea,
Puede que no me escuche,
Puede que no me sienta,
Es más,
Puede que no exista,
Y sin embargo usted es,
Fue,
Y será
La luna de un cielo oscuro,
El sol de las madrugadas,
El hálito de la existencia,

El ser de la existencia de quien ahora ya no existe.