lunes, 11 de marzo de 2013

SOMOS




I

Porque sin ser ya somos,
y sin estar estamos,
que vuele altiva toda imaginación,
que en los albores de toda madrugada,
destelle el cielo con luz de primavera,
que brillen azules las estrellas del cielo,
que broten arcoíris de los corazones,
vuelen el almas.

II

Destellos ocultos de astros distantes,
maravillas yertas en el corazón,
cánticos atrapados en sueños etéreos,
alas atrapadas en cadenas de egos,
sueños truncos por deseos del yo,
ansias confundidas de libertades ocultas,
caminos borrados, huellas ciegas.

III

Añoranzas de ojos como lunas,
de la mirada de ensueño,
del vibrar del corazón,
de vuelos paralelos,
de los sonidos coloridos de la voz,
de la risa del alma grande,
del deseo corporizado,
del dulce aroma de tu cuerpo,
de tu palabra hecha flor,
añoranza.


IV

Y en las soleadas mañanas del recuerdo habitas plena mis tibias madrugadas,
y si, tu corazón palpita junto al mío,
navego entonces la luz de tu sonrisa,
y pongo ruta hacia ese, tu horizonte,
mas solo es sueño como dijo el poeta,
pues hace tiempo no eres ya.


V

Y si te busco en el sol,
en el brillo de la luna,
en la noche estrellada,
en el fuego de la hoguera,
en la alborada del alma,
en el crepitar del corazón,
en el fuego de la mirada,
en el alba del sueño,
es solo porque eres un crisol,
una luciérnaga perenne.


VI

Navego en la sombría noche del olvido,
mi barca cruza la nívea noche de los sueños,
busco los coloridos recuerdos de tu boca,
la luminosa esencia de tu cuerpo,
la cascada sonora de tu voz,
y me rescata siempre la dulce miel de la palabras,
de tu nombre.


VII

Navegar por las nubes del ensueño,
hallar el resplandor de tu mirada,
escuchar el arcoíris en tu voz,
ver la cascada de sonidos saliendo de tus ojos,
oler el perfume de tu piel manando de tus manos,
volver a andar tus pasos de amazona,
rehacer mis días.


VIII

Nacer desde el canto florido,
otear el horizonte y descubrir el olor de los colores,
caminar sobre tus huellas y sentir tus pasos,
mirar desde tus ojos tu horizonte,
tomar tus manos y sentir contigo,
caminar suave flotar al aire fresco de la mañana.

IX

Y de tu sombra, pesada como lápida,
de tus palabras golpeando como mazos,
de tus gritos como navajas, hirientes,
dolorosas, agudas como el odio,
deseo huir, alejarme,
por eso ansío el silencio,
por eso busco la soledad,
por eso espero la luz de tu sonrisa

X

Y cuando reine el silencio escucharás el rumor de los colores,
comprenderás el aroma de las almas,
verás por fin el color de los sonidos,
alcanzarás tu propio paraíso,
y entonces, solo entonces estarás en posibilidad de liberarte,
de soltar tus amarras.