a
Yo no soy como el
poeta,
No hago rimas ni
sonetos,
Ni metáforas de
ensueño,
Solo acaso, muy
acaso logro las letras rimar,
Y mucho menos si
trato algunas frases hilar,
Es que a veces me
responden las musas desde el altar,
Regalándome las
letras que pescaron en la mar,
Sonrisas que
fluyen,
Palabras al
viento,
Miradas que
avivan lo sueños remotos,
Ay! si tan solo
escribiera, como lo hace el poeta,
Así sin poemas,
rimas ni sonetos tan solo suspiro,
Suspiro y te
miro,
Y en el aire
aspiro tu aroma, tus sueños,
Yo no soy como el
poeta, solo vivo en el ensueño.
b
En la fría espera
de tu ausencia,
La congoja de la
vida sin tu luz,
Sin tu calor,
Sin tu
respiración,
Sin tu voz,
Oh! ausencias que
matan de dolor el alma,
Ya te espero como
el día al sol,
Como la luna al
sol.
c
En la súbita
ausencia de tu risa,
De la luz de
cielo de tus ojos,
Del albo sonido
de tu risa,
En la angustia
del olvido
La lejana brisa
que te envuelve,
Se torna tormenta
que te oculta,
Que llena de
sombras el espacio,
Que rompe la
serenidad del sueño,
Que opaca el sol,
Que descubre la
frágil línea del olvido,
Que angustia en
la zozobra de la vida.
d
¿Y quién diría
que en tu ausencia te respiro?
Que tu risa se
cuela por mis huesos,
Que te aspiro en
el aroma de mis rosas,
Que te miro en el
azul de las montañas,
Que respiro el
aliento de tus besos,
Que no hay sueño
sin tu suave presencia,
Que no existe en
mi cielo más estrella,
Ah que frágil el
sueño de los simples mortales,
Ah que angustias
se siguen a tu ausencia,
Ah es un sueño,
siempre un sueño,
Es la vigilia
eterna del alma sin tu esencia.
e
Te espero desde
el tiempo en que no te conocía,
Te ansío desde
que no has aparecido,
Te sueño desde
alba de mi vida,
Espero tu sombra
en mis noches de luna,
Camino en tus
huellas cargadas de estrellas,
Atisbo en el
cielo la aurora de tu risa,
Si tan solo
estuvieras,
Si tan solo
susurraras mis sueños,
Si tan solo, si
tan solo existieras.
f
Como en los
sueños que se tornan pesadillas,
Como en las
presencias que son ausencias,
Respirar las
lejanías,
Añoro atardeceres,
Esperando las
albas de los ensueños,
Caminando a
ciegas por los susurros de tu boca,
Tornando el
viento que cala los ensueños en recuerdos de ti,
Atisbar entre la
bruma tu imagen que se aleja,
Esperar en vano
la vuelta de tu risa,
Del calor de tu
mirada,
Desear del alma,
Contar la arena
del olvido,
Desierto del alma
que marchita solo espera que vuelvas.
g
En el ritual de
la ausencia mora la vida,
Sueña la dicha de
ver tu luz,
Enternece el
suave murmullo de tu voz,
Se añora el aroma
de tu cuerpo,
El dulce almíbar
de tus labios,
El cielo que
brilla en tus ojos,
La suave brisa de
tu risa,
El perenne y
cálido maná que brota de tu fuente.
h
Delirios como
sueños,
Angustias
circundantes,
Totalidades
boyantes,
Realidades
distantes,
Sueños
disidentes,
Tercas realidades
de ausencias,
Sombras que se
tocan,
Ansias que se
encuentran,
Vacíos que
susurran,
Promesas votivas,
Ternuras que
ensueñan,
Pasiones que
incendian,
Almas silenciosas
mirando la vida pasar.
i
Y una mañana solo
no estaré,
Me habré
retirado,
Habré partido,
Así como he
llegado,
De la nada,
Del todo,
Como el viento,
Como el tiempo,
Sin hacer ruido,
Sin dejar
huellas,
Aspirando el
viento fresco,
Sin más pretensiones
que ser,
Sin tomar de la
vida más que lo necesario,
Solo celebrando
el arte del encuentro,
Celebrando la
vida que se es.
j
Pues bien,
Puede que no me
vea,
Puede que no me
escuche,
Puede que no me
sienta,
Es más,
Puede que no
exista,
Y sin embargo
usted es,
Fue,
Y será
La luna de un
cielo oscuro,
El sol de las
madrugadas,
El hálito de la
existencia,
El ser de la
existencia de quien ahora ya no existe.